Frente a los desafíos, oportunidad para confiar en el SEÑOR
Frente a los desafíos, oportunidad para confiar en el SEÑOR
“Nuestra alma espera a Jehová; Nuestra ayuda y nuestro escudo es él. Por tanto, en él se alegrará nuestro corazón, Porque en su santo nombre hemos confiado.” Salmos 33:20-21
Vivimos en un mundo hiperconectado, saturado de información. En cualquier momento del día, a una velocidad increíble, podemos saber lo que está pasando en otros países. Cuando estos avances empezaron a transformar nuestra mundo, hubo mucho optimismo sobre cómo la libre información podría mejorar nuestras vidas. Internet sería como una gran biblioteca, donde el conocimiento podría fluir libremente al alcance de todos. Pero en estos últimos años hemos comprobado que fueron evaluaciones demasiado ingenuas, pues la maldad del corazón humano no tardó en corromper las cosas. En Internet, y en los medios de comunicación en general, se pueden encontrar cosas útiles aún, pero la mayoría de las veces se trata de contenido basura, que solo sirve para agregar preocupaciones a nuestro corazón: noticias falsas, teorías de conspiración, alertas de crisis y bastantes cuotas de morbo. Toda esta sobreinformación solo ha traído pesar a nuestros corazones, nos roba el gozo, y es fácil sentirnos indefensos ante la avalancha de malas noticias.
El autor de este salmo conocía esa sensación, ya que también era consciente de los planes de otras naciones contra el pueblo de Dios (v. 10). Pero no se deja ahogar por esto, sino que pone su esperanza en Dios, creador de todo lo que existe y soberano sobre todas las naciones. Exclama con confianza: <<Nuestra ayuda y nuestro escudo es él». Cuando ponemos nuestra confianza en esta verdad firme, algo dentro de nosotros cambia.
Recuperamos nuestro gozo cuando recuperamos nuestra confianza. La fe actúa como un escudo ante los ataques de nuestros enemigos y mediante la fe estamos protegidos por el poder de Dios. El salmista sabía de esta conexión entre la confianza y el gozo, por eso esperaba en Dios. Nosotros con más razón, de este lado de la cruz, tenemos una esperanza firme en Cristo. La cruz nos habla del poder y el amor de Dios por nosotros y nos da razones firmes para confiar en Él. Al mirar a Jesús y Su obra a nuestro favor, podemos decir con total certeza que Dios es nuestra ayuda y nuestro escudo. Sobre esta base firme se apoya nuestro gozo diario, aunque seamos atacados por las voces de este mundo.
La tristeza acecha en los corazones que pierden su esperanza, mientras el corazón que espera en Dios recupera su alegría. En Cristo nuestro gozo es perfecto, porque en El nuestra esperanza es segura. El gozo y la confianza van de la mano, y no dependen de que los peligros de esta vida desaparezcan o no, sino de Dios, de Su poder y Su amor. Por eso confiemos con alegría, pues Él es nuestra ayuda y nuestro escudo.
Para pensar.
Dios nos abraza con su amor y nos protege como un escudo. Que esta verdad nos anime a esperar con esperanza activa, sabiendo que, incluso en las tempestades de la vida, Su fidelidad nunca nos abandona,
“Nuestra alma espera a Jehová; Nuestra ayuda y nuestro escudo es él. Por tanto, en él se alegrará nuestro corazón, Porque en su santo nombre hemos confiado.” Salmos 33:20-21
Vivimos en un mundo hiperconectado, saturado de información. En cualquier momento del día, a una velocidad increíble, podemos saber lo que está pasando en otros países. Cuando estos avances empezaron a transformar nuestra mundo, hubo mucho optimismo sobre cómo la libre información podría mejorar nuestras vidas. Internet sería como una gran biblioteca, donde el conocimiento podría fluir libremente al alcance de todos. Pero en estos últimos años hemos comprobado que fueron evaluaciones demasiado ingenuas, pues la maldad del corazón humano no tardó en corromper las cosas. En Internet, y en los medios de comunicación en general, se pueden encontrar cosas útiles aún, pero la mayoría de las veces se trata de contenido basura, que solo sirve para agregar preocupaciones a nuestro corazón: noticias falsas, teorías de conspiración, alertas de crisis y bastantes cuotas de morbo. Toda esta sobreinformación solo ha traído pesar a nuestros corazones, nos roba el gozo, y es fácil sentirnos indefensos ante la avalancha de malas noticias.
El autor de este salmo conocía esa sensación, ya que también era consciente de los planes de otras naciones contra el pueblo de Dios (v. 10). Pero no se deja ahogar por esto, sino que pone su esperanza en Dios, creador de todo lo que existe y soberano sobre todas las naciones. Exclama con confianza: <<Nuestra ayuda y nuestro escudo es él». Cuando ponemos nuestra confianza en esta verdad firme, algo dentro de nosotros cambia.
Recuperamos nuestro gozo cuando recuperamos nuestra confianza. La fe actúa como un escudo ante los ataques de nuestros enemigos y mediante la fe estamos protegidos por el poder de Dios. El salmista sabía de esta conexión entre la confianza y el gozo, por eso esperaba en Dios. Nosotros con más razón, de este lado de la cruz, tenemos una esperanza firme en Cristo. La cruz nos habla del poder y el amor de Dios por nosotros y nos da razones firmes para confiar en Él. Al mirar a Jesús y Su obra a nuestro favor, podemos decir con total certeza que Dios es nuestra ayuda y nuestro escudo. Sobre esta base firme se apoya nuestro gozo diario, aunque seamos atacados por las voces de este mundo.
La tristeza acecha en los corazones que pierden su esperanza, mientras el corazón que espera en Dios recupera su alegría. En Cristo nuestro gozo es perfecto, porque en El nuestra esperanza es segura. El gozo y la confianza van de la mano, y no dependen de que los peligros de esta vida desaparezcan o no, sino de Dios, de Su poder y Su amor. Por eso confiemos con alegría, pues Él es nuestra ayuda y nuestro escudo.
Para pensar.
Dios nos abraza con su amor y nos protege como un escudo. Que esta verdad nos anime a esperar con esperanza activa, sabiendo que, incluso en las tempestades de la vida, Su fidelidad nunca nos abandona,

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