Decimosexto día del Ayuno
Decimosexto día del Ayuno
Y me será a mí por nombre de gozo, de alabanza y de gloria, entre todas las naciones de la tierra, que habrán oído todo el bien que yo les hago; y temerán y temblarán de
todo el bien y de toda la paz que yo les haré.
Jeremías 33:9
En este verso Dios a través de su profeta nos habla de la restauración y el propósito glorioso de Dios para su pueblo, prometiendo gozo, honor y paz que asombrarán al mundo, y nos enseña que nuestra vida puede ser un reflejo de esa bendición, trayendo gloria a Dios a través de la justicia y la prosperidad, mostrando a las naciones que Dios cumple sus promesas y que, como pueblo de Dios, somos un testimonio vivo de su bondad, trayendo asombro y alabanza a Su nombre, incluso en medio de las pruebas, al ser restaurados y bendecidos en Cristo, una nueva creación.
Esta promesa ofrece tres reflexiones clave para la vida hoy:
1.La restauración como testimonio:
Dios no solo sana nuestras heridas de forma privada; Él desea que nuestra restauración sea tan evidente que otros reconozcan Su bondad.
Tu vida puede pasar de ser un escenario de ruinas a un motivo de gozo y alabanza que inspire a quienes te rodean.
2.El "temor" ante la bondad:
El versículo menciona que las naciones "temblarán" ante el bien que Dios hace. Esto no se refiere a miedo terrorífico, sino a un asombro profundo ante Su generosidad. A veces, la misericordia de Dios es tan grande que resulta sobrecogedora y nos lleva a una rendición total ante Su poder.
3.Paz y provisión divina:
La promesa de "paz" (shalom) implica una integridad total: salud, bienestar y tranquilidad espiritual. En momentos de incertidumbre, este pasaje nos recuerda que el plan final de Dios es establecer un estado de paz tan sólido que sea notorio ante el mundo entero
Oremos.
Señor, da por cancelado todo pacto contrario a ti. Declaramos tierra fértil para el Evangelio y te consagramos nuestra ciudad y nación, pues es a ti a quien reconocemos como el único Señor.
Y me será a mí por nombre de gozo, de alabanza y de gloria, entre todas las naciones de la tierra, que habrán oído todo el bien que yo les hago; y temerán y temblarán de
todo el bien y de toda la paz que yo les haré.
Jeremías 33:9
En este verso Dios a través de su profeta nos habla de la restauración y el propósito glorioso de Dios para su pueblo, prometiendo gozo, honor y paz que asombrarán al mundo, y nos enseña que nuestra vida puede ser un reflejo de esa bendición, trayendo gloria a Dios a través de la justicia y la prosperidad, mostrando a las naciones que Dios cumple sus promesas y que, como pueblo de Dios, somos un testimonio vivo de su bondad, trayendo asombro y alabanza a Su nombre, incluso en medio de las pruebas, al ser restaurados y bendecidos en Cristo, una nueva creación.
Esta promesa ofrece tres reflexiones clave para la vida hoy:
1.La restauración como testimonio:
Dios no solo sana nuestras heridas de forma privada; Él desea que nuestra restauración sea tan evidente que otros reconozcan Su bondad.
Tu vida puede pasar de ser un escenario de ruinas a un motivo de gozo y alabanza que inspire a quienes te rodean.
2.El "temor" ante la bondad:
El versículo menciona que las naciones "temblarán" ante el bien que Dios hace. Esto no se refiere a miedo terrorífico, sino a un asombro profundo ante Su generosidad. A veces, la misericordia de Dios es tan grande que resulta sobrecogedora y nos lleva a una rendición total ante Su poder.
3.Paz y provisión divina:
La promesa de "paz" (shalom) implica una integridad total: salud, bienestar y tranquilidad espiritual. En momentos de incertidumbre, este pasaje nos recuerda que el plan final de Dios es establecer un estado de paz tan sólido que sea notorio ante el mundo entero
Oremos.
Señor, da por cancelado todo pacto contrario a ti. Declaramos tierra fértil para el Evangelio y te consagramos nuestra ciudad y nación, pues es a ti a quien reconocemos como el único Señor.

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