Decimoctavo día del ayuno / La oración intercesora

Decimoctavo día del ayuno / La oración intercesora

Exhorto, ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. 1 Timoteo 2:1-2

Esta reflexión resalta la importancia de la oración intercesora como una herramienta para la paz y el testimonio cristiano:

1.La prioridad de la oración por los demás:
El pasaje insta a que se hagan rogativas, oraciones y peticiones por todos los hombres. Esto nos recuerda que nuestra vida de oración no debe ser egoísta; estamos llamados a levantar las necesidades de la humanidad ante Dios, reconociendo que cada persona es objeto del amor divino.


2.La intercesión por las autoridades:
Pablo especifica orar por "los reyes y por todos los que están en eminencia". Esto es un desafío espiritual: debemos orar por nuestros gobernantes, independientemente de si estamos de acuerdo con sus políticas.
La oración por los líderes busca que sus decisiones favorezcan la justicia y la estabilidad.

3.El propósito de la paz social:
El objetivo de estas oraciones es que podamos "vivir quieta y reposadamente". Una sociedad estable facilita la convivencia y el bienestar. Cuando hay paz en una nación, las familias prosperan y se reducen los conflictos que distraen del propósito espiritual.

4.Piedad y honestidad como estilo de vida:
La paz no es solo ausencia de guerra, sino un entorno propicio para crecer en "piedad y honestidad". Nuestra conducta debe reflejar nuestra fe; al orar por nuestro entorno, estamos preparando el terreno para que nuestro testimonio sea visible y respetado por los demás.

Para pensar.
Este texto nos invita a considerar la importancia de la oración por los demás y por las autoridades como un camino hacia una vida de paz y testimonio cristiano. Al interceder por nuestro entorno, se crea un ambiente propicio para vivir de acuerdo con nuestros principios de piedad y honestidad.

Oremos:

Señor, que tu mano guíe el corazón de quienes influyen y dirigen la trayectoria de nuestro país, para que encuentren una ruta hacia la permanente paz y estabilidad

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