“Pruebas vivas de una esperanza eterna”

“Pruebas vivas de una esperanza eterna”

“Durante los cuarenta días después de que sufrió y murió, Cristo se apareció varias veces a los apóstoles y les demostró con muchas pruebas convincentes que él realmente estaba vivo. Y les habló del reino de Dios. ”Hechos 1:3


Estos versículos son el puente entre la resurrección y el nacimiento de la Iglesia. Jesús no solo resucitó… se dejó ver, enseñó y afirmó la fe de sus discípulos.
En nuestro devocional del Lunes, comienzo de esta semana, vimos como Jesús después de resucitado, se le aparece a María Magdalena, para decirle que no se ha ido, El se revela en lo íntimo
Jesús no se presentó con multitudes primero, ni a los discípulos más reconocidos.
Se reveló a una mujer quebrantada, fiel… una que lo buscaba aún en medio del dolor. Y todo cambió con una sola palabra: “¡María!” (coloca tu nombre)
 La revelación no vino por lo que ella veía… sino por lo que ella oyó. “Aunque no lo veas … El siempre está ahí.” El te habla, porque quiere llamar tu atención

1. Jesús se presenta vivo
La Escritura dice que se mostró con muchas pruebas indubitables.
Dios no quiere una fe basada en suposiciones, sino en convicciones firmes.
Jesús mismo se encargó de demostrar que estaba vivo.
Hoy, aunque no lo vemos físicamente, su obra en nuestra vida es evidencia viva de que Él sigue actuando.

2. Dios trabaja en procesos, no solo en momentos
Jesús estuvo 40 días con ellos.
No fue una aparición rápida… fue un tiempo de formación.
Hay procesos donde Dios está trabajando en ti:
  • Afirmando tu fe
  • Sanando tu corazón
  • Preparándote para lo que viene
No apresures lo que Dios está desarrollando en tu vida.

3. El enfoque: el Reino de Dios
Jesús no habló de política, ni de venganza, ni de restaurar su reputación… habló del Reino de Dios.
Cuando tienes un encuentro real con Cristo, tu enfoque cambia:
  • De lo temporal a lo eterno
  • De lo terrenal a lo espiritual
Tu vida comienza a alinearse con un propósito mayor.

4. Antes de enviarte, Dios te afirma
Antes de que los discípulos salieran a predicar, Jesús se aseguró de que estuvieran convencidos.
Dios no te envía vacío… te envía lleno.
Primero te forma, luego te usa.
Lo que Dios está haciendo en privado contigo es preparación para lo público.

Para pensar y reflexionar:
  • Jesús no dejó dudas… dejó pruebas vivas.
  • Y hoy, tú eres parte de ese testimonio.
  • Si Cristo vive en ti, tu vida se convierte en evidencia para otros.

Oración:
Señor, gracias porque no solo resucitaste, sino que te revelas a mi vida.
Afirma mi fe con tu presencia y enséñame a caminar en tus procesos.
Alinea mi corazón con tu Reino y prepárame para cumplir tu propósito.
Haz de mi vida una evidencia de que Tú estás vivo.
Amén.

No Comments