Llamados, Apartados y Revelados en Cristo
Llamados, Apartados y Revelados en Cristo
“Pablo, siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios… acerca de su Hijo… declarado Hijo de Dios con poder… por la resurrección de entre los muertos.” Romanos 1:1–4
1. Una identidad definida por Dios
El apóstol Pablo comienza esta carta estableciendo quién es: siervo, llamado y apartado. No se presenta por sus logros personales, sino por su relación con Cristo.
Esto nos confronta directamente:
Nuestra identidad no está en lo que hacemos, sino en a quién pertenecemos.
Esto nos lleva a una pregunta que me gustaría que te hicieras antes de seguir con esta reflexión:
¿Estoy viviendo como alguien que le pertenece completamente a Cristo, o mi identidad sigue atada a lo terrenal?
2. Un llamado con propósito eterno
Pablo fue “apartado para el evangelio de Dios”. No fue separado para sí mismo, sino para una misión divina.
El evangelio no es solo un mensaje, es el propósito central de nuestra vida: anunciar lo que Dios ha hecho por medio de su Hijo.
Pregúntate:
¿Estoy consciente de que mi vida tiene un propósito eterno, o vivo distraído en lo pasajero?
3. El centro del mensaje: Jesucristo
Pablo deja claro que el evangelio gira completamente en torno a Jesús:
Pregúntate:
¿Mi fe está centrada en Cristo, o en emociones, experiencias o tradiciones?
4. La resurrección: evidencia de poder
La resurrección no fue solo un evento histórico, fue la declaración divina del poder de Cristo.
Esto significa que:
En este punto la pregunta seria:
¿Estoy viviendo como alguien que cree en el poder de la resurrección?
Cuando tengas una respuesta a todas estas preguntas te invito ahora a que Pienses:
Oración
Señor, ayúdame a entender quién soy en Ti.
Que mi vida refleje que he sido llamado y apartado para tu propósito.
Centra mi corazón en Cristo y enséñame a vivir en el poder de su resurrección.
Amén.
“Pablo, siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios… acerca de su Hijo… declarado Hijo de Dios con poder… por la resurrección de entre los muertos.” Romanos 1:1–4
1. Una identidad definida por Dios
El apóstol Pablo comienza esta carta estableciendo quién es: siervo, llamado y apartado. No se presenta por sus logros personales, sino por su relación con Cristo.
Esto nos confronta directamente:
Nuestra identidad no está en lo que hacemos, sino en a quién pertenecemos.
Esto nos lleva a una pregunta que me gustaría que te hicieras antes de seguir con esta reflexión:
¿Estoy viviendo como alguien que le pertenece completamente a Cristo, o mi identidad sigue atada a lo terrenal?
2. Un llamado con propósito eterno
Pablo fue “apartado para el evangelio de Dios”. No fue separado para sí mismo, sino para una misión divina.
El evangelio no es solo un mensaje, es el propósito central de nuestra vida: anunciar lo que Dios ha hecho por medio de su Hijo.
Pregúntate:
¿Estoy consciente de que mi vida tiene un propósito eterno, o vivo distraído en lo pasajero?
3. El centro del mensaje: Jesucristo
Pablo deja claro que el evangelio gira completamente en torno a Jesús:
- Nacido del linaje de David (humanidad)
- Declarado Hijo de Dios con poder (divinidad)
- Confirmado por la resurrección (victoria)
Pregúntate:
¿Mi fe está centrada en Cristo, o en emociones, experiencias o tradiciones?
4. La resurrección: evidencia de poder
La resurrección no fue solo un evento histórico, fue la declaración divina del poder de Cristo.
Esto significa que:
- La muerte fue vencida
- El pecado fue derrotado
- Hay vida nueva disponible hoy
En este punto la pregunta seria:
¿Estoy viviendo como alguien que cree en el poder de la resurrección?
Cuando tengas una respuesta a todas estas preguntas te invito ahora a que Pienses:
- Dedicas tiempo a recordar tu identidad en Cristo
- Compartes el evangelio con alguien (aunque sea una palabra breve)…
- Vive hoy con la conciencia de que Jesús está vivo…
Oración
Señor, ayúdame a entender quién soy en Ti.
Que mi vida refleje que he sido llamado y apartado para tu propósito.
Centra mi corazón en Cristo y enséñame a vivir en el poder de su resurrección.
Amén.

No Comments