“Aquí estoy, envíame a mí”

“Aquí estoy, envíame a mí”

“Santo, santo, santo es el Señor de los Ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria” (v.3, NTV)


Pasaje completo: Isaías 6:1–7

1. Una visión que transforma la perspectiva (v.1)
El año en que murió el rey Uzías,[a] vi al Señor sentado en un majestuoso trono, y el borde de su manto llenaba el templo.
Isaías ve al Señor “alto y sublime, sentado en su trono”. En medio de incertidumbre (la muerte del rey Uzías), Dios sigue reinando.

Es importante que pienses esto:
Cuando nuestras circunstancias cambian, Dios no cambia. Él sigue en control.

2. La santidad de Dios confronta nuestra realidad (vv. 2–5)
Lo asistían poderosos serafines, cada uno tenía seis alas. Con dos alas se cubrían el rostro, con dos se cubrían los pies y con dos volaban. 3 Se decían unos a otros:

«¡Santo, santo, santo es el Señor de los Ejércitos Celestiales!
    ¡Toda la tierra está llena de su gloria!».


Sus voces sacudían el templo hasta los cimientos, y todo el edificio estaba lleno de humo. *5 Entonces dije: «¡Todo se ha acabado para mí! Estoy condenado, porque soy un pecador. Tengo labios impuros, y vivo en medio de un pueblo de labios impuros; sin embargo, he visto al Rey, el Señor de los Ejércitos Celestiales».

Los serafines proclaman la santidad de Dios, y eso lleva a Isaías a reconocer su propia condición: “¡Soy un hombre de labios impuros!”

Desearías un encuentro con Dios:
Un verdadero encuentro con Dios no nos llena de orgullo, sino de humildad y arrepentimiento.

4.Dios purifica lo que Él quiere usar (vv. 6–7)
Entonces uno de los serafines voló hacia mí con un carbón encendido que había tomado del altar con unas tenazas. 7 Con él tocó mis labios y dijo: «¿Ves? Este carbón te ha tocado los labios. Ahora tu culpa ha sido quitada, y tus pecados perdonados».

Un serafín toca los labios de Isaías con un carbón encendido del altar, simbolizando limpieza y perdón.
Quieres ser purificado por Dios:
Dios no busca perfección previa, Él mismo nos limpia para cumplir su propósito.

Para que pienses y te desafíes hoy:
Antes de enviarnos, Dios nos revela su santidad, nos confronta y luego nos purifica.

  • Toma unos minutos para adorar a Dios por su santidad.
  • Permite que el Espíritu Santo te muestre áreas que necesitan limpieza.
  • Recibe el perdón de Dios y camina en su gracia.

Oración
Señor, abre mis ojos para verte como eres: santo y glorioso. Reconozco mis áreas de impureza; límpiame y transfórmame. Prepara mi vida para ser usada por ti. Amén.

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