“Llenos del Espíritu”
“Llenos del Espíritu”
“No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu; …” Efesios 5:18
La llenura del Espíritu Santo no es solamente una experiencia emocional, sino una vida rendida completamente a Dios. Ser llenos del Espíritu significa permitir que Él gobierne nuestros pensamientos, palabras, decisiones y acciones cada día.
Así como una vasija se llena hasta rebosar, el Señor desea llenar nuestro corazón con Su presencia, Su paz, Su poder y Su dirección. Cuando el Espíritu Santo llena una vida, trae transformación: donde había temor, ahora hay valentía; donde había tristeza, nace gozo; donde había debilidad, aparece fortaleza espiritual.
En el libro hechos dicen que, los discípulos estaban reunidos en oración cuando fueron llenos del Espíritu Santo.
Aquella llenura cambió hombres comunes en testigos poderosos del Reino de Dios. Pedro, quien antes negó a Jesús, ahora predicaba con autoridad y miles fueron alcanzados.
Vivimos en el tiempo más glorioso de la historia de la redención: el Tiempo de la Gracia. Los profetas lo anunciaron, Cristo lo inauguró en la cruz, y el Espíritu Santo lo confirmó en Pentecostés.
Antes de la cruz, el Espíritu venía sobre ciertas personas para tareas específicas. Pero después de la muerte, resurrección y glorificación de Cristo, el Espíritu Santo fue derramado sobre todos los creyentes.
Estos versos son más que una exhortación; es una descripción de cómo debe vivir la Iglesia durante la dispensación de la gracia.
La llenura del Espíritu también produce fruto. No se trata solo de dones visibles, sino de un carácter transformado. El amor, la paciencia, la mansedumbre y el dominio propio son evidencias de una vida llena de Su presencia.
Dios sigue buscando corazones hambrientos y disponibles. Él quiere derramar aceite fresco sobre Su pueblo. La llenura del Espíritu Santo no es para unos pocos; es una promesa para todos los que buscan al Señor con sinceridad.
Para pensar.
Oración
Padre celestial, hoy abro mi corazón delante de Ti. Reconozco cuánto necesito la dirección y el poder de Tu Espíritu Santo. Llena mi vida nuevamente, renueva mis fuerzas y enciende el fuego de Tu presencia en mí. Quita todo aquello que impide que Tu Espíritu fluya libremente en mi corazón. Hazme sensible a Tu voz y úsame para glorificar Tu nombre. En el nombre de Jesús, amén.
“No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu; …” Efesios 5:18
La llenura del Espíritu Santo no es solamente una experiencia emocional, sino una vida rendida completamente a Dios. Ser llenos del Espíritu significa permitir que Él gobierne nuestros pensamientos, palabras, decisiones y acciones cada día.
Así como una vasija se llena hasta rebosar, el Señor desea llenar nuestro corazón con Su presencia, Su paz, Su poder y Su dirección. Cuando el Espíritu Santo llena una vida, trae transformación: donde había temor, ahora hay valentía; donde había tristeza, nace gozo; donde había debilidad, aparece fortaleza espiritual.
En el libro hechos dicen que, los discípulos estaban reunidos en oración cuando fueron llenos del Espíritu Santo.
Aquella llenura cambió hombres comunes en testigos poderosos del Reino de Dios. Pedro, quien antes negó a Jesús, ahora predicaba con autoridad y miles fueron alcanzados.
Vivimos en el tiempo más glorioso de la historia de la redención: el Tiempo de la Gracia. Los profetas lo anunciaron, Cristo lo inauguró en la cruz, y el Espíritu Santo lo confirmó en Pentecostés.
Antes de la cruz, el Espíritu venía sobre ciertas personas para tareas específicas. Pero después de la muerte, resurrección y glorificación de Cristo, el Espíritu Santo fue derramado sobre todos los creyentes.
Estos versos son más que una exhortación; es una descripción de cómo debe vivir la Iglesia durante la dispensación de la gracia.
La llenura del Espíritu también produce fruto. No se trata solo de dones visibles, sino de un carácter transformado. El amor, la paciencia, la mansedumbre y el dominio propio son evidencias de una vida llena de Su presencia.
Dios sigue buscando corazones hambrientos y disponibles. Él quiere derramar aceite fresco sobre Su pueblo. La llenura del Espíritu Santo no es para unos pocos; es una promesa para todos los que buscan al Señor con sinceridad.
Para pensar.
- ¿Hay áreas de tu vida que necesitan ser rendidas nuevamente al Espíritu Santo?
- Tal vez el cansancio, las preocupaciones o las luchas han apagado el fuego espiritual. Hoy es un buen día para volver al altar y decir: “Señor, lléname otra vez.”
Oración
Padre celestial, hoy abro mi corazón delante de Ti. Reconozco cuánto necesito la dirección y el poder de Tu Espíritu Santo. Llena mi vida nuevamente, renueva mis fuerzas y enciende el fuego de Tu presencia en mí. Quita todo aquello que impide que Tu Espíritu fluya libremente en mi corazón. Hazme sensible a Tu voz y úsame para glorificar Tu nombre. En el nombre de Jesús, amén.

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