Señor, Que quieres que yo haga?
Señor, ¿qué quieres que yo haga?
“Él, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer.” Hechos 9:6
Hay momentos en los que Dios interrumpe nuestro camino para alinearnos con Su propósito. Lo que ocurrió con Saulo no fue simplemente una conversión; fue un cambio de dirección, de identidad y de destino.
La conversión de Saulo nos muestra que un encuentro genuino con Jesús transforma por completo la dirección de una vida. Saulo iba camino a Damasco con sus propios planes, pero una sola palabra del Señor cambió su destino para siempre.
El Espíritu Santo está llamando a muchos en este tiempo a dejar de correr detrás de sus propios planes para abrazar el diseño del Reino. La pregunta que transformó a Saulo debe convertirse también en nuestra oración diaria: “Señor, ¿qué quieres que yo haga?”
Cuando esa pregunta nace de un corazón rendido, el cielo comienza a revelar propósito. Dios no busca únicamente personas con talentos; busca corazones dispuestos a obedecer. La obediencia siempre precede a la manifestación de Su poder.
Por eso lo primero que Saulo preguntó no fue por sus sueños, sus proyectos o sus intereses. Su pregunta fue: “Señor, ¿qué quieres que yo haga?”. Esta es la actitud de un corazón rendido. Cuando Jesús ocupa el primer lugar, dejamos de vivir según nuestra voluntad para buscar la Suya.
Muchas veces queremos que Dios bendiga nuestros planes, pero el Señor nos invita a descubrir los Suyos. La obediencia abre la puerta al propósito divino. Aunque Saulo no entendía todo lo que vendría, decidió obedecer el siguiente paso que Dios le mostró.
Quizás hoy te encuentras en una temporada de incertidumbre. Quizás hoy estás buscando dirección para tu vida, tu familia, tu ministerio o tu trabajo.
Recuerda que Dios no siempre revela el destino completo, pero sí ilumina el siguiente paso. Tu responsabilidad no es conocer todo el camino, sino obedecer la voz del Señor.
Palabra profética:
El Señor está levantando una generación que dejará de vivir guiada por la emoción para caminar bajo la dirección del Espíritu Santo. Dios está cambiando agendas, rompiendo viejos esquemas y abriendo nuevas puertas de servicio. Lo que parecía una interrupción será el comienzo de un llamado mayor. Si permaneces sensible a Su voz, Él te conducirá al lugar donde Su gloria se manifestará a través de tu vida.
Para pensar.
¿Estoy buscando que Dios haga mi voluntad o estoy dispuesto a hacer la Suya?
Oración:
Padre, hoy me rindo completamente a Tu voluntad. Quita de mí todo orgullo, toda resistencia y todo temor. Hazme sensible a la voz de Tu Espíritu Santo. Que mi mayor deseo sea obedecerte y cumplir el propósito para el cual me llamaste. Declaro en el nombre de Jesús que caminaré bajo Tu dirección y veré el cumplimiento de Tus promesas. En el nombre de Jesús. Amén.
“Él, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer.” Hechos 9:6
Hay momentos en los que Dios interrumpe nuestro camino para alinearnos con Su propósito. Lo que ocurrió con Saulo no fue simplemente una conversión; fue un cambio de dirección, de identidad y de destino.
La conversión de Saulo nos muestra que un encuentro genuino con Jesús transforma por completo la dirección de una vida. Saulo iba camino a Damasco con sus propios planes, pero una sola palabra del Señor cambió su destino para siempre.
El Espíritu Santo está llamando a muchos en este tiempo a dejar de correr detrás de sus propios planes para abrazar el diseño del Reino. La pregunta que transformó a Saulo debe convertirse también en nuestra oración diaria: “Señor, ¿qué quieres que yo haga?”
Cuando esa pregunta nace de un corazón rendido, el cielo comienza a revelar propósito. Dios no busca únicamente personas con talentos; busca corazones dispuestos a obedecer. La obediencia siempre precede a la manifestación de Su poder.
Por eso lo primero que Saulo preguntó no fue por sus sueños, sus proyectos o sus intereses. Su pregunta fue: “Señor, ¿qué quieres que yo haga?”. Esta es la actitud de un corazón rendido. Cuando Jesús ocupa el primer lugar, dejamos de vivir según nuestra voluntad para buscar la Suya.
Muchas veces queremos que Dios bendiga nuestros planes, pero el Señor nos invita a descubrir los Suyos. La obediencia abre la puerta al propósito divino. Aunque Saulo no entendía todo lo que vendría, decidió obedecer el siguiente paso que Dios le mostró.
Quizás hoy te encuentras en una temporada de incertidumbre. Quizás hoy estás buscando dirección para tu vida, tu familia, tu ministerio o tu trabajo.
Recuerda que Dios no siempre revela el destino completo, pero sí ilumina el siguiente paso. Tu responsabilidad no es conocer todo el camino, sino obedecer la voz del Señor.
Palabra profética:
El Señor está levantando una generación que dejará de vivir guiada por la emoción para caminar bajo la dirección del Espíritu Santo. Dios está cambiando agendas, rompiendo viejos esquemas y abriendo nuevas puertas de servicio. Lo que parecía una interrupción será el comienzo de un llamado mayor. Si permaneces sensible a Su voz, Él te conducirá al lugar donde Su gloria se manifestará a través de tu vida.
Para pensar.
¿Estoy buscando que Dios haga mi voluntad o estoy dispuesto a hacer la Suya?
Oración:
Padre, hoy me rindo completamente a Tu voluntad. Quita de mí todo orgullo, toda resistencia y todo temor. Hazme sensible a la voz de Tu Espíritu Santo. Que mi mayor deseo sea obedecerte y cumplir el propósito para el cual me llamaste. Declaro en el nombre de Jesús que caminaré bajo Tu dirección y veré el cumplimiento de Tus promesas. En el nombre de Jesús. Amén.

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