Del celo religioso a la pasión por Cristo
Del celo religioso a la pasión por Cristo
“En cuanto al celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible.” Filipenses 3:6
El apóstol Pablo recuerda quién era antes de tener un encuentro con Jesucristo. No era un hombre indiferente hacia Dios; por el contrario, tenía un profundo celo religioso. Estaba convencido de que servía al Señor, pero ese celo, al no estar guiado por la verdad de Cristo, lo llevó a perseguir a quienes formaban parte de la Iglesia.
Este pasaje nos enseña que el entusiasmo religioso por sí solo no garantiza que estemos caminando en la voluntad de Dios. Podemos tener disciplina, conocimiento y buenas intenciones, pero si Cristo no ocupa el centro de nuestra vida, corremos el riesgo de defender nuestras ideas más que el corazón de Dios.
El encuentro de Pablo con Jesús transformó completamente su perspectiva. El hombre que antes perseguía a la Iglesia se convirtió en uno de sus mayores defensores. Su celo no desapareció; fue redirigido hacia el Reino de Dios.
Hoy también podemos estar muy ocupados en actividades religiosas y, aun así, perder de vista el centro de nuestra fe: Cristo. El Señor no busca solamente personas activas, sino discípulos que lo conozcan, lo amen y caminen guiados por el Espíritu Santo.
Para pensar
¿Mi pasión está enfocada en defender mis ideas o en glorificar a Cristo? ¿Estoy ocupado haciendo cosas para Dios o caminando con Dios?
En estos tiempos de gracia, el Espíritu Santo está llamando a Su Iglesia a vivir un celo santo, guiado por el amor y la verdad. Dios no busca solamente creyentes apasionados; busca creyentes llenos del Espíritu, cuya pasión esté sometida a Cristo.
Es tiempo de dejar atrás el orgullo espiritual, la autosuficiencia y la confianza en los méritos humanos, para depender completamente de la gracia de Dios. El Señor está levantando hombres y mujeres cuyo mayor anhelo no será defender una posición, sino reflejar el carácter de Jesús.
Que nuestro celo no sea por las tradiciones, sino por la presencia de Dios; no por exaltar al hombre, sino por glorificar a Cristo.
Palabra profética:
Oración
Padre celestial, examina mi corazón. Si hay en mí un celo que no proviene de Tu Espíritu, transfórmalo. Haz que mi pasión sea conocerte más, obedecer Tu Palabra y amar a Tu Iglesia. Que en este tiempo de gracia viva guiado por el Espíritu Santo y no por mi propia justicia. Que toda mi vida exalte a Jesucristo. En Su nombre, amén.
“En cuanto al celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible.” Filipenses 3:6
El apóstol Pablo recuerda quién era antes de tener un encuentro con Jesucristo. No era un hombre indiferente hacia Dios; por el contrario, tenía un profundo celo religioso. Estaba convencido de que servía al Señor, pero ese celo, al no estar guiado por la verdad de Cristo, lo llevó a perseguir a quienes formaban parte de la Iglesia.
Este pasaje nos enseña que el entusiasmo religioso por sí solo no garantiza que estemos caminando en la voluntad de Dios. Podemos tener disciplina, conocimiento y buenas intenciones, pero si Cristo no ocupa el centro de nuestra vida, corremos el riesgo de defender nuestras ideas más que el corazón de Dios.
El encuentro de Pablo con Jesús transformó completamente su perspectiva. El hombre que antes perseguía a la Iglesia se convirtió en uno de sus mayores defensores. Su celo no desapareció; fue redirigido hacia el Reino de Dios.
Hoy también podemos estar muy ocupados en actividades religiosas y, aun así, perder de vista el centro de nuestra fe: Cristo. El Señor no busca solamente personas activas, sino discípulos que lo conozcan, lo amen y caminen guiados por el Espíritu Santo.
Para pensar
¿Mi pasión está enfocada en defender mis ideas o en glorificar a Cristo? ¿Estoy ocupado haciendo cosas para Dios o caminando con Dios?
En estos tiempos de gracia, el Espíritu Santo está llamando a Su Iglesia a vivir un celo santo, guiado por el amor y la verdad. Dios no busca solamente creyentes apasionados; busca creyentes llenos del Espíritu, cuya pasión esté sometida a Cristo.
Es tiempo de dejar atrás el orgullo espiritual, la autosuficiencia y la confianza en los méritos humanos, para depender completamente de la gracia de Dios. El Señor está levantando hombres y mujeres cuyo mayor anhelo no será defender una posición, sino reflejar el carácter de Jesús.
Que nuestro celo no sea por las tradiciones, sino por la presencia de Dios; no por exaltar al hombre, sino por glorificar a Cristo.
Palabra profética:
- El Espíritu Santo está alineando el corazón de Su pueblo.
- Dios está cambiando el esfuerzo humano por la dirección divina.
- La pasión que antes se consumía en lo temporal será encendida para cumplir un propósito eterno.
- En esta temporada, el Señor está levantando hombres y mujeres cuyo mayor anhelo será conocer a Cristo y darlo a conocer con poder y amor.
Oración
Padre celestial, examina mi corazón. Si hay en mí un celo que no proviene de Tu Espíritu, transfórmalo. Haz que mi pasión sea conocerte más, obedecer Tu Palabra y amar a Tu Iglesia. Que en este tiempo de gracia viva guiado por el Espíritu Santo y no por mi propia justicia. Que toda mi vida exalte a Jesucristo. En Su nombre, amén.

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