Permaneciendo en la vid verdadera
Hoy entramos entrando a la última semana de este mes #7
En el primer día de este mes. La declaración profética en el nombre de Jesús fue: “Que este sería un mes de provisión sobrenatural sobre nuestras vidas y nuestras familias."
Le pedíamos que no permitiera que el temor gobierne nuestras decisiones. Le dábamos gracias estaba trabajando a nuestro favor. Declarábamos proféticamente en su nombre que este mes de Julio sería un mes para levantar la mirada al cielo y reconocer que la fuente de nuestra provisión nunca ha sido la tierra, sino el Señor. Hoy podemos ver como Él ha sido Fiel, viviendo y escuchando testimonios de su fidelidad, porque Él ha sido bueno, la provisión se ha dado y esta es una evidencia de Su Gloria en medio de Su pueblo.
En esta recta final de este mes te exhorto a que sigas creyendo que si estas conectado a la fuente permanentemente, veras los Frutos…
Devocional:
Permaneciendo en la Vid Verdadera
“Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.” Juan 15:1-2
En un mundo que mide el éxito por la productividad, los logros y la apariencia, Jesús nos revela un principio completamente diferente: el verdadero fruto no nace del esfuerzo humano, sino de una relación permanente con Él.
Jesús se presenta como la Vid verdadera.
Él no es una fuente más de vida; Él es la única fuente de vida espiritual. Separados de Cristo podemos desarrollar actividades religiosas, pero no podemos producir el fruto que glorifica al Padre.
Luego Jesús presenta al Padre como el Labrador.
Esta imagen nos recuerda que Dios no ha abandonado Su viña. Él cuida, observa, protege y trabaja constantemente en la vida de Sus hijos. En los tiempos de la gracia, el Padre sigue formando el carácter de Cristo en nosotros mediante la obra del Espíritu Santo.
El versículo dos puede parecer desafiante cuando habla de que el Padre limpia al que ya lleva fruto. Sin embargo, esta limpieza no es un castigo para el creyente fiel, sino una expresión del amor de Dios. El Labrador poda aquello que impide un crecimiento mayor. Hay actitudes, prioridades, temores y dependencias que, aunque no siempre sean pecados evidentes, pueden impedir que demos un fruto más abundante.
La gracia no solo nos perdona; también nos transforma.
Dios nos ama demasiado como para dejarnos estancados. Su propósito no es que simplemente permanezcamos en la fe, sino que crezcamos hasta reflejar el carácter de Cristo.
Creo que el Espíritu Santo está llamando a la Iglesia a regresar a la Vid verdadera. En tiempos donde abundan las distracciones, las opiniones y la autosuficiencia, el Señor está recordando que el poder del creyente no está en sus capacidades, sino en su comunión con Cristo.
El Padre está podando a Su Iglesia.
Está quitando aquello que compite con Su presencia, derribando la confianza en las fuerzas humanas y despertando un hambre renovada por Su Palabra y por la dirección del Espíritu Santo.
No temas cuando Dios trate áreas de tu vida. Muchas veces la poda duele, pero siempre tiene un propósito: producir un fruto que permanezca y preparar a un pueblo maduro para cumplir Su misión en este tiempo de gracia.
El Señor está levantando creyentes que no solo hablarán de Cristo, sino que vivirán unidos a Él. Personas cuyo testimonio será el fruto visible de una vida escondida en la Vid verdadera.
Para pensar:
así como el Labrador prepara la vid para una cosecha abundante, Dios está preparando a Su Iglesia que eres tú y yo para presentarla madura y llena del fruto de Cristo. La gracia no solo nos concede salvación; nos forma, nos poda y nos capacita para dar un fruto que permanezca para la gloria del Padre.
Oración
Padre Celestial, gracias porque en Tu gracia me injertaste en la Vid verdadera, que es Jesucristo. Gracias porque no me abandonas, sino que cuidas de mi vida como el Labrador perfecto. Ayúdame a permanecer unido a Cristo cada día y a depender completamente del Espíritu Santo. Si hay áreas que necesitan ser podadas, dame un corazón humilde para aceptar Tu obra, sabiendo que todo lo haces para que lleve más fruto. Que mi vida refleje a Jesús y sea de bendición para otros. En este tiempo de gracia, quiero permanecer firme en Ti hasta el día en que Cristo regrese. En el nombre de Jesús. Amén.
En el primer día de este mes. La declaración profética en el nombre de Jesús fue: “Que este sería un mes de provisión sobrenatural sobre nuestras vidas y nuestras familias."
Le pedíamos que no permitiera que el temor gobierne nuestras decisiones. Le dábamos gracias estaba trabajando a nuestro favor. Declarábamos proféticamente en su nombre que este mes de Julio sería un mes para levantar la mirada al cielo y reconocer que la fuente de nuestra provisión nunca ha sido la tierra, sino el Señor. Hoy podemos ver como Él ha sido Fiel, viviendo y escuchando testimonios de su fidelidad, porque Él ha sido bueno, la provisión se ha dado y esta es una evidencia de Su Gloria en medio de Su pueblo.
En esta recta final de este mes te exhorto a que sigas creyendo que si estas conectado a la fuente permanentemente, veras los Frutos…
Devocional:
Permaneciendo en la Vid Verdadera
“Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.” Juan 15:1-2
En un mundo que mide el éxito por la productividad, los logros y la apariencia, Jesús nos revela un principio completamente diferente: el verdadero fruto no nace del esfuerzo humano, sino de una relación permanente con Él.
Jesús se presenta como la Vid verdadera.
Él no es una fuente más de vida; Él es la única fuente de vida espiritual. Separados de Cristo podemos desarrollar actividades religiosas, pero no podemos producir el fruto que glorifica al Padre.
Luego Jesús presenta al Padre como el Labrador.
Esta imagen nos recuerda que Dios no ha abandonado Su viña. Él cuida, observa, protege y trabaja constantemente en la vida de Sus hijos. En los tiempos de la gracia, el Padre sigue formando el carácter de Cristo en nosotros mediante la obra del Espíritu Santo.
El versículo dos puede parecer desafiante cuando habla de que el Padre limpia al que ya lleva fruto. Sin embargo, esta limpieza no es un castigo para el creyente fiel, sino una expresión del amor de Dios. El Labrador poda aquello que impide un crecimiento mayor. Hay actitudes, prioridades, temores y dependencias que, aunque no siempre sean pecados evidentes, pueden impedir que demos un fruto más abundante.
La gracia no solo nos perdona; también nos transforma.
Dios nos ama demasiado como para dejarnos estancados. Su propósito no es que simplemente permanezcamos en la fe, sino que crezcamos hasta reflejar el carácter de Cristo.
Creo que el Espíritu Santo está llamando a la Iglesia a regresar a la Vid verdadera. En tiempos donde abundan las distracciones, las opiniones y la autosuficiencia, el Señor está recordando que el poder del creyente no está en sus capacidades, sino en su comunión con Cristo.
El Padre está podando a Su Iglesia.
Está quitando aquello que compite con Su presencia, derribando la confianza en las fuerzas humanas y despertando un hambre renovada por Su Palabra y por la dirección del Espíritu Santo.
No temas cuando Dios trate áreas de tu vida. Muchas veces la poda duele, pero siempre tiene un propósito: producir un fruto que permanezca y preparar a un pueblo maduro para cumplir Su misión en este tiempo de gracia.
El Señor está levantando creyentes que no solo hablarán de Cristo, sino que vivirán unidos a Él. Personas cuyo testimonio será el fruto visible de una vida escondida en la Vid verdadera.
Para pensar:
- ¿Estoy permaneciendo diariamente en Cristo o solo acercándome a Él en momentos de necesidad?
- ¿Hay áreas de mi vida que el Padre desea podar para producir un fruto mayor?
- ¿Mi vida refleja cada vez más el carácter de Jesús?
así como el Labrador prepara la vid para una cosecha abundante, Dios está preparando a Su Iglesia que eres tú y yo para presentarla madura y llena del fruto de Cristo. La gracia no solo nos concede salvación; nos forma, nos poda y nos capacita para dar un fruto que permanezca para la gloria del Padre.
Oración
Padre Celestial, gracias porque en Tu gracia me injertaste en la Vid verdadera, que es Jesucristo. Gracias porque no me abandonas, sino que cuidas de mi vida como el Labrador perfecto. Ayúdame a permanecer unido a Cristo cada día y a depender completamente del Espíritu Santo. Si hay áreas que necesitan ser podadas, dame un corazón humilde para aceptar Tu obra, sabiendo que todo lo haces para que lleve más fruto. Que mi vida refleje a Jesús y sea de bendición para otros. En este tiempo de gracia, quiero permanecer firme en Ti hasta el día en que Cristo regrese. En el nombre de Jesús. Amén.

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