Transformados de Gloria en Gloria

Transformados de Gloria en Gloria

“Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.” 2 Corintios 3:18

 
Este verso nos revela uno de los propósitos más gloriosos de la gracia: no solo ser perdonados, sino ser transformados.

Uno de los mayores milagros de la gracia no es solamente que Dios perdona nuestros pecados, sino que transforma nuestra vida para que refleje a Jesucristo.

Pablo utiliza la imagen de un espejo. Cuando contemplamos continuamente la gloria del Señor, algo extraordinario sucede: no solo vemos a Cristo, sino que el Espíritu Santo comienza a formar Su carácter en nosotros.

Esta transformación no ocurre por el esfuerzo humano ni por una serie de reglas religiosas. Es la obra continua del Espíritu Santo en el corazón de quienes permanecen en comunión con Cristo.

La expresión “de gloria en gloria” habla de un crecimiento constante. Dios no termina Su obra en nosotros el día que recibimos a Cristo; ese día comienza un proceso en el que cada experiencia, cada prueba, cada tiempo de oración y cada paso de obediencia son usados para moldearnos a la imagen de Su Hijo.

La gracia nos justifica, pero también nos santifica. Cada día el Espíritu Santo trabaja en nosotros para que pensemos, hablemos, amemos y vivamos más como Jesús.

Vivimos tiempos en los que muchas personas buscan cambios externos, pero Dios está interesado en una transformación interna.

El Espíritu Santo está preparando una Iglesia que refleje la gloria de Cristo, no solamente por sus palabras, sino por su carácter. En medio de una generación marcada por la confusión, el egoísmo y la falta de esperanza, el Señor está levantando creyentes cuyo testimonio será una evidencia viva de Su poder transformador.

El Señor dice:
“No los llamé únicamente a creer en Mi Hijo; los llamé a parecerse a Él. Permanezcan en Mi presencia y permitan que Mi Espíritu transforme cada área de su vida. Mientras el mundo busca una imagen que impresione, Yo estoy formando en ustedes la imagen de Cristo. No se conformen con una experiencia del pasado; permitan que Mi gloria continúe obrando en ustedes cada día.”

Esta transformación será una de las señales más poderosas de la Iglesia en los tiempos de la gracia. Un pueblo que refleja a Cristo será una luz que atraerá a otros al Salvador.

La transformación ocurre cuando:
  • Contemplamos diariamente a Cristo en Su Palabra.
  • Permanecemos en comunión mediante la oración.
  • Somos sensibles a la dirección del Espíritu Santo.
  • Respondemos con obediencia cuando Dios corrige nuestro corazón.
  • Permitimos que las pruebas fortalezcan nuestra fe y produzcan el carácter de Cristo.
Cada paso de obediencia permite que el Espíritu siga moldeándonos.

Para Pensar:
  • ¿Estoy dedicando tiempo a contemplar la gloria de Cristo en Su Palabra y en oración?
  • ¿Qué áreas de mi carácter necesita seguir transformando el Espíritu Santo?
  • ¿Pueden quienes me rodean ver más de Jesús en mi vida que hace un año?

La Iglesia que Dios está levantando en estos tiempos de gracia no será reconocida únicamente por la manifestación de dones espirituales, sino porque reflejará el carácter de Cristo. El mayor testimonio ante el mundo será una comunidad de creyentes transformados de gloria en gloria, guiados por el Espíritu Santo y conformados cada día a la imagen del Hijo de Dios. Esa transformación es la evidencia de que la gracia sigue obrando y de que Cristo vive en Su pueblo.

Oración
Padre Celestial, gracias porque Tu gracia no solo me salvó, sino que sigue transformándome. Hoy quiero contemplar la gloria de Cristo con un corazón abierto. Espíritu Santo, continúa moldeando mi carácter, corrige lo que no te agrada y forma en mí la imagen de Jesús. Que cada día refleje más Tu amor, Tu humildad, Tu santidad y Tu verdad. Haz de mi vida un testimonio vivo de Tu poder transformador para que otros puedan ver a Cristo en mí. En el nombre de Jesús. Amén.

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