CUANDO DIOS ENVÍA A SU ÁNGEL
CUANDO DIOS ENVÍA A SU ÁNGEL
“De repente apareció un ángel del Señor y una luz resplandeció en la celda. El ángel tocó a Pedro en el costado y lo despertó: «¡Rápido! ¡Levántate!», le dijo. Y las cadenas cayeron de sus manos.” Hechos 12:7
Pedro estaba encerrado, encadenado y custodiado. Humanamente hablando, no había salida. Pero Dios nunca necesita condiciones favorables para intervenir.
El texto dice: “De repente”.
Eso significa que Dios puede cambiar una situación en un momento que tú no esperabas.
Las cadenas no cayeron porque Pedro luchó con ellas. Cayeron cuando Dios intervino.
Hoy quiero decirte: no confundas tu prisión actual con tu destino final. Tu circunstancia no tiene la última palabra; Dios la tiene.
Quizás hay cadenas de temor, ansiedad, desánimo, frustración o limitaciones que te han hecho pensar que no puedes avanzar. Pero cuando Dios decide intervenir, lo que parecía imposible comienza a romperse.
Para pensar y declarar hoy
“¡Levántate! Dios está interviniendo en tu situación. Las cadenas están cayendo, las puertas se están abriendo y aquello que parecía imposible comienza a cambiar. ¡Tu noche no será permanente; Dios está trayendo libertad y te está levantando para caminar en tu propósito!”
Oración:
Señor, despiértame, levántame y rompe toda cadena que quiera detenerme. Abre las puertas que nadie puede cerrar y ayúdame a caminar en el propósito que tienes para mi vida. En el nombre de Jesús. Amén.
“De repente apareció un ángel del Señor y una luz resplandeció en la celda. El ángel tocó a Pedro en el costado y lo despertó: «¡Rápido! ¡Levántate!», le dijo. Y las cadenas cayeron de sus manos.” Hechos 12:7
Pedro estaba encerrado, encadenado y custodiado. Humanamente hablando, no había salida. Pero Dios nunca necesita condiciones favorables para intervenir.
El texto dice: “De repente”.
Eso significa que Dios puede cambiar una situación en un momento que tú no esperabas.
- Pedro estaba durmiendo, pero Dios estaba trabajando.
- Pedro veía una prisión, pero Dios ya había preparado una salida.
Las cadenas no cayeron porque Pedro luchó con ellas. Cayeron cuando Dios intervino.
Hoy quiero decirte: no confundas tu prisión actual con tu destino final. Tu circunstancia no tiene la última palabra; Dios la tiene.
Quizás hay cadenas de temor, ansiedad, desánimo, frustración o limitaciones que te han hecho pensar que no puedes avanzar. Pero cuando Dios decide intervenir, lo que parecía imposible comienza a romperse.
Para pensar y declarar hoy
“¡Levántate! Dios está interviniendo en tu situación. Las cadenas están cayendo, las puertas se están abriendo y aquello que parecía imposible comienza a cambiar. ¡Tu noche no será permanente; Dios está trayendo libertad y te está levantando para caminar en tu propósito!”
Oración:
Señor, despiértame, levántame y rompe toda cadena que quiera detenerme. Abre las puertas que nadie puede cerrar y ayúdame a caminar en el propósito que tienes para mi vida. En el nombre de Jesús. Amén.

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