“Dios está mirando el corazón”
“Dios está mirando el corazón”
“El Señor vio la magnitud de la maldad humana en la tierra y que todo lo que la gente pensaba o imaginaba era siempre y totalmente malo.” Genesis 6.5
Este verso profundiza lo que estaba ocurriendo dentro del corazón de aquella generación. El énfasis ahora puede ser: cuando la corrupción exterior comienza en el corazón.
Después de mostrarnos lo que estaba ocurriendo en aquella generación, Génesis 6:5 nos lleva a un lugar más profundo: el corazón.
La Biblia dice que Dios vio la maldad de los seres humanos y que los pensamientos de su corazón se inclinaban continuamente hacia el mal.
Esto nos enseña algo poderoso:
Antes de que una generación se corrompa en sus acciones, comienza a corromperse en sus pensamientos.
Lo que alimentamos en nuestra mente termina afectando nuestro corazón; y lo que gobierna nuestro corazón termina manifestándose en nuestra manera de vivir.
Por eso, cuando Jesús compara los últimos días con los días de Noé, no solamente está hablando de acontecimientos externos.
Está hablando de una generación que necesita volver su corazón a Dios.
PARA PENSAR Y PREGUNTARNOS HOY:
¿Qué estoy permitiendo que ocupe mis pensamientos?
¿Qué estoy alimentando en mi corazón?
¿Lo que pienso me acerca a Dios o me está alejando de Él?
No podemos controlar todo lo que sucede alrededor de nosotros, pero sí podemos decidir qué permitimos que gobierne nuestro interior.
Los últimos días requieren una iglesia despierta, pero también una iglesia que guarde su corazón.
DECLARA
¡Mi corazón le pertenece a Dios!
Mis pensamientos no serán gobernados por el espíritu de este tiempo.
Mi mente está sometida a Cristo, mi corazón permanece limpio y mi vida está preparada para Su venida!
ORACIÓN
Señor, examina nuestro corazón.
Revela todo pensamiento, deseo o actitud que no esté alineado contigo.
Ayúdanos a pensar en lo que es verdadero, santo y agradable a Ti.
En medio de una generación que se aleja de tus caminos, queremos permanecer cerca de tu presencia.
Guarda nuestro corazón y mantén nuestros pensamientos puestos en Cristo. Amén.
“El Señor vio la magnitud de la maldad humana en la tierra y que todo lo que la gente pensaba o imaginaba era siempre y totalmente malo.” Genesis 6.5
Este verso profundiza lo que estaba ocurriendo dentro del corazón de aquella generación. El énfasis ahora puede ser: cuando la corrupción exterior comienza en el corazón.
Después de mostrarnos lo que estaba ocurriendo en aquella generación, Génesis 6:5 nos lleva a un lugar más profundo: el corazón.
La Biblia dice que Dios vio la maldad de los seres humanos y que los pensamientos de su corazón se inclinaban continuamente hacia el mal.
Esto nos enseña algo poderoso:
Antes de que una generación se corrompa en sus acciones, comienza a corromperse en sus pensamientos.
Lo que alimentamos en nuestra mente termina afectando nuestro corazón; y lo que gobierna nuestro corazón termina manifestándose en nuestra manera de vivir.
Por eso, cuando Jesús compara los últimos días con los días de Noé, no solamente está hablando de acontecimientos externos.
Está hablando de una generación que necesita volver su corazón a Dios.
PARA PENSAR Y PREGUNTARNOS HOY:
¿Qué estoy permitiendo que ocupe mis pensamientos?
¿Qué estoy alimentando en mi corazón?
¿Lo que pienso me acerca a Dios o me está alejando de Él?
No podemos controlar todo lo que sucede alrededor de nosotros, pero sí podemos decidir qué permitimos que gobierne nuestro interior.
Los últimos días requieren una iglesia despierta, pero también una iglesia que guarde su corazón.
DECLARA
¡Mi corazón le pertenece a Dios!
Mis pensamientos no serán gobernados por el espíritu de este tiempo.
Mi mente está sometida a Cristo, mi corazón permanece limpio y mi vida está preparada para Su venida!
ORACIÓN
Señor, examina nuestro corazón.
Revela todo pensamiento, deseo o actitud que no esté alineado contigo.
Ayúdanos a pensar en lo que es verdadero, santo y agradable a Ti.
En medio de una generación que se aleja de tus caminos, queremos permanecer cerca de tu presencia.
Guarda nuestro corazón y mantén nuestros pensamientos puestos en Cristo. Amén.

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