NO SOMOS DUEŃOS ABSOLUTOS ,SOMOS ADMINISTRADORES

NO SOMOS DUEÑOS ABSOLUTOS, SOMOS ADMINISTRADORES

El SEÑOR Dios puso al hombre en el jardín de Edén para que se ocupara de él y lo custodiara; Génesis 2:15

Dios puso al ser humano en el huerto para que lo cultivara y lo cuidara. Desde el principio, la relación del hombre con la creación estuvo acompañada de una responsabilidad.
Esto nos enseña que los recursos naturales no deben utilizarse sin considerar sus consecuencias. La tierra, el agua, las plantas y los animales forman parte de un mundo que debemos cuidar.

Cuando hablamos de alimentos genéticamente modificados, entramos en un campo donde la ciencia puede ofrecer herramientas útiles, pero donde también es necesario evaluar las consecuencias de nuestras decisiones.

Por ejemplo, una modificación genética en un cultivo puede buscar resistencia a determinadas plagas o facilitar su producción. Sin embargo, cada caso debe evaluarse según sus características, los estudios disponibles y sus posibles efectos sobre el ambiente, la salud y las comunidades agrícolas.

No basta con preguntar si podemos modificar algo. También debemos preguntarnos cómo lo hacemos, con qué propósito y bajo qué responsabilidades.

La mayordomía bíblica no significa rechazar toda innovación. Significa reconocer que nuestra capacidad de transformar la creación debe ir acompañada de prudencia, conocimiento y responsabilidad.

El progreso es digno de una evaluación seria cuando considera no solamente lo que podemos obtener, sino también aquello que debemos proteger.

Para pensar, reflexionar y aplicar para hoy
  • ¿Estoy cuidando responsablemente los recursos que Dios me ha confiado?
  • ¿Me preocupo por el origen y la producción de los alimentos que consumo?
  • ¿Considero cómo mis decisiones afectan a otras personas y al ambiente?
Cuidar la creación comienza con decisiones cotidianas y se extiende hasta las grandes decisiones de la sociedad.

Declara
«No utilizaré la creación sin responsabilidad; procuraré administrarla con sabiduría, procurando el bien de mi prójimo y el cuidado de lo que Dios me ha confiado».

Oración
Señor, reconozco que la creación te pertenece y que nos has confiado la responsabilidad de cuidarla. Ayúdame a no actuar con egoísmo ni indiferencia. Danos sabiduría para desarrollar y utilizar los recursos de la tierra de manera responsable. Que nuestras decisiones reflejen respeto por la vida, consideración por nuestro prójimo y fidelidad a los principios de tu Palabra. Amén.

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